Incrementan casos de migraña infantil
La migraña inicia desde la infancia y su mayor incidencia en esta etapa se presenta en la pubertad (de los diez a los catorce años de edad), etapa en la que se hacen más frecuentes los dolores de cabeza intensos.

De tipo pulsátil, unilateral, en ocasiones acompañados de trastornos en la visión, náuseas y vómitos, manifestaciones que agudizan con el ruido y la luz e incapacitan al niño a al joven para realizar sus actividades diarias, son los síntomas comunes.
Neuropediatría del Hospital Morelos del IMSS en Chihuahua, dice que la tercera parte de los casos de dolores de cabeza en niños se deben a migraña; el porcentaje puede ser mayor, pero generalmente se diagnostican y tratan como cefalea crónica o como síntoma de parasitosis, anemia, trastornos de la alimentación, problemas de personalidad, déficit de atención o hiperquinesia.
La recomendación principal dirigida a los padres de familia es llevar a sus hijos con el médico si los dolores de cabeza son recurrentes, esto es que se presenten cada tercer día o con mayor frecuencia en un lapso de quince días, incluso no desaparezcan ni con la administración de analgésicos.
Lo importante es descartar si es migraña o bien otro padecimiento más graves como tumores cerebrales, alteraciones en el flujo del líquido cefalorraquídeo o malformaciones intracraneales.
Como signos de alarma y que pueden ayudar a detectar a tiempo la migraña son; que un menor se queje de dolores de cabeza recurrentes o tendencia repentina a aislarse, encerrarse en su cuarto, no querer jugar o dejar de hacerlo, los más pequeños se agarran la cabeza y sienten náuseas; y los adolescentes refieren dolor de la mitad de la cabeza, les molesta la luz, el ruido y ven borroso.
Existen dos tipos; la migraña común, que se presenta con dolor de cabeza lento, pero empeora con el mínimo movimiento o ruido, además presenta náuseas y vómito. La migraña clásica, que se anuncia unos veinte minutos antes de que inicie el dolor de cabeza con hormigueo, entumecimiento y debilidad de las extremidades o en la mitad de la cara, así con visión con luces brillantes.
Cuando un miembro de la familia la padece, se incrementa un ochenta por ciento el riesgo de padecerla, los detonantes para que se manifieste son los ciclos menstruales y el sedentarismo, el estrés por situaciones escolares o familiares (ansiedad, angustia, preocupaciones, depresión, modificaciones en la rutina o cambio de escuela)
El especialista del IMSS indicó que la migraña infantil se puede controlar e incluso evitar la recurrencia de crisis, tanto con medidas higiénico-dietéticas y tratamiento farmacológico, como modificando el ambiente familiar, evitando el estrés y ayudando al niño a manejar su angustia o ansiedad.
Otra recomendación son: evitar cafeína, chocolate, quesos, refrescos de cola, alimentos enlatados que contengan conservadores, ya que todos ellos son liberadores de prostaglantinas, sustancia que favorece la inflamación del cerebro.